martes, 3 de noviembre de 2020

Nueva York no estaba muerto e iban a responder

Aún teniendo una mala noche, los Bucaneros mantuvieron su racha positiva en el cierre de la Semana 8. En un final cardiaco y con grado de polémica, Tampa Bay derrotó con lo justo, 25-23, a unos Gigantes de Nueva York que no levantan ni jugando en casa. Tom Brady le ganó a los que le han arrebatado 2 Super Bowls cuando Eli Manning estaba al control. Daniel Jones falló una conversión de dos puntos con escasos segundos para el final y terminó pagando caro las dos intercepciones que lanzó; Tom Brady se recuperó en la segunda mitad luego de un inicio lento para registrar 279 yardas y dos touchdowns. Enfrentar a los Gigantes nunca ha sido un escenario favorable para Tom Brady. De alguna forma, la escuadra de la gran manzana se las ingenia para hacerle frente al seis veces campeón de la NFL. Y lo hicieron con su mejor exhibición de lo que va de temporada. Si bien la defensiva era su unidad más sólida, limitaron a uno de los ataques más explosivos de la liga a apenas dos goles de campo en la primera mitad. En el otro costado Daniel Jones limitó las entregas de balón y consiguió guiar un par de series ofensivas hasta la zona prometida. Con la ventaja en el marcador (14-6), regresaron los errores de los Gigantes. Apenas en la tercera jugada del complemento Jones fue interceptado, pero una vez más Brady sólo la pudo cambiar por otro gol de campo de Ryan Succop. El pasador no estaba en sincronía con sus receptores y por tierra eran incapaces de mover las cadenas. La única forma que encontraron para sumar un touchdown fue por conducto de la histórica combinación entre Brady y Rob Gronkowski. El estelar ala cerrada explotó en la zona roja para conseguir la anotación número 93 de su carrera, con lo que dejaron atrás el empate que tenían con Steve Young y Jerry Rice como la segunda dupla más dominante en la historia de la NFL. Nueva York no estaba muerto e iban a responder con un gol de campo de Graham Gano que les regresó la ventaja (17-15) de cara al último cuarto. Cuando la escuadra de casa se acercaba a la victoria, una vez más se equivocó Daniel Jones. El mariscal de campo quiso alargar la jugada cuando tenía a los frontales encima, y terminó siendo interceptado por segunda ocasión en la noche.